Visita "CAJA DE SUEÑOS"

31 may 2008

Para Construir un Edificio...


Desde muy niña me ha llamado la atención la construcción.

No soy ingeniera civil porque las matemáticas me dan pereza, yo soy más bien de letras, pero siempre siempre siempre (¿se nota el énfasis en S I E M P R E?) he sentido curiosidad por cómo se hace una casa y cómo se pone un techo.

Mi conocimiento elemental parte de la observación (así nace la filosofía también) puesto que vivo en una ciudad en donde hay construcciones por todas partes y en un distrito en donde tengo edificios en plena construcción por todos lados. Es una ventaja.

De mi observación he aprendido:

- Se parte de un plano, unos cálculos y un plan de acción.

- Se escarba (se hacen hoyos o zanjas) para poner las bases.

- Se Colocan las Bases que son las que sostienen todo el armazón y son las que prevén hasta dónde y hasta cuánto puede aguantar el adificio.

- Se construye un armazón.

- Se "rellena" el armazón.

- Se arma el techo o tejado.

- Se ponen los detalles.


Es fascinante mirar a los obreros ir día a día dando forma a una construcción nueva, a algo que no estaba allí, a algo que sólo estuvo en la mente del Arquitecto.

Bien.

¿Has pensado alguna vez que tú eres una obra maestra de construcción de un Arquitecto infinito y sabio?

Piénsalo...

29 may 2008

Mis Confesiones.

Cuando uno lee un libro de Autoayuda (todos los que he leído, por lo menos) suele encontrar entre sus páginas las “confesiones” del autor. Es una sección donde quien escribe nos cuenta cómo era su vida antes de “darse cuenta de…” o simplemente cómo era antes de tocar fondo y decidir ir hacia arriba (tocado fondo, sólo queda o ahogarse o subir).

Es la idea de este blog el brindar a sus lectores y visitantes esporádicos una idea de cómo es la vida de la autora, cómo ha sido, la magnitud del “mal tiempo” pasado y la manera cómo se sale adelante.

También se explican algunas contrariedades en tiempo presente que nunca faltarán en la vida del lector y se brindan algunas herramientas para salir adelante.

Es con esa finalidad con la que se “toca” el pasado y con la que se hacen “confesiones”.

Si leemos el post anterior y respondemos a la pregunta ¿Qué harías tú si no tuvieras que preocuparte de trabajar y mantener una familia? Mi respuesta es simple y sencilla, haría exactamente lo que hago: escribir, informar y ayudar a que las personas no se sientan solas y sepan que hay salida a cualquiera que sea su problema. Y la respuesta está dentro de nosotros, no fuera.

Es por eso que hacer este blog es tan reconfortante para mí.

Espero que el visitarlo también lo sea.

28 may 2008

LEY DEL DHARMA

(Recibí esta lectura por correo electrónico, y la comparto)
Ley del Dharma.

Esta ley dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. «Dharma» es un vocablo que significa propósito en la vida. El campo de la potencialidad pura es la divinidad en su esencia, y la divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito.

De acuerdo con esta ley, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo, y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas.

Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia. El expresar nuestros talentos para satisfacer necesidades, crea riqueza y abundancia sin límites.



La ley del dharma tiene tres componentes.

El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse. No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales. Cada uno de nosotros está aquí para descubrir su yo superior o su yo espiritual. Esa es la primera forma de cumplir la ley del dharma. Debemos descubrir por nuestra cuenta que dentro de nosotros hay un dios en embrión que desea nacer para que podamos expresar nuestra divinidad.

El segundo componente de la ley del dharma es la expresión de nuestro talento único. La ley del dharma dice que todo ser humano tiene un talento único. Cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera. Eso quiere decir que hay una cosa que podemos hacer, y una manera de hacerlo, que es mejor que la de cualquier otra persona, en este planeta. Cuando estamos desarrollando esa actividad, perdemos la noción del tiempo. La expresión de ese talento único, o más de uno en muchos casos, nos introduce en un estado de conciencia atemporal.

El tercer componente de la ley del dharma es el servicio a la humanidad, servir a los demás seres humanos y preguntarse: -¿Cómo puedo ayudar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto? Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente esta ley. Y cuando unimos esto al conocimiento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tengamos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia.

Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nuestro servicio y dedicación a los demás seres humanos, que descubrimos preguntando: «¿Cómo puedo ayudar?», en lugar de: «¿Qué gano yo con eso?»


La pregunta «¿Qué gano yo con eso?» es el diálogo interno del ego. La pregunta «¿Cómo puedo ayudar?» es el diálogo interno del espíritu. El espíritu es ese campo de la conciencia en donde experimentamos nuestra universalidad. Con sólo cambiar el diálogo interno y no preguntar «¿Qué gano yo con eso?» sino «¿Cómo puedo ayudar?», automáticamente vamos más allá del ego para entrar en el campo del espíritu.


Y aunque la meditación es la manera más fácil de entrar en el campo del espíritu, el simple hecho de cambiar nuestro diálogo interno de esta manera también nos brinda acceso al espíritu, ese campo de la conciencia donde experimentamos nuestra universalidad.


Si deseamos utilizar al máximo la ley del dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas:

Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego.

Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque el proceso del gozo tiene lugar cuando entramos en la conciencia atemporal. En ese momento, estaremos en un estado de dicha absoluta.

Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la humanidad. Responderemos esa pregunta, y luego pondremos la respuesta en práctica. Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las necesidades de nuestros congéneres los seres humanos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás.


Hagamos una lista de nuestras respuestas a estas dos preguntas: ¿Qué haría yo si no tuviera que preocuparme por el dinero y si a la vez dispusiera de todo el tiempo y el dinero del mundo? Si de todas maneras quisiéramos seguir haciendo lo que hacemos ahora, es porque estamos en dharma, porque sentimos pasión por lo que hacemos, porque estamos expresando nuestros talentos únicos.

La segunda pregunta es: «¿Cuál es la mejor manera en que puedo servir a la humanidad?» Respondamos esa pregunta y pongamos la respuesta en práctica.

Descubramos nuestra divinidad, encontremos nuestro talento único y sirvamos a la humanidad con él; de esa manera podremos generar toda la riqueza que deseamos.

Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasará espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma.


Comenzaremos a experimentar la vida como una expresión milagrosa de la divinidad, no ocasionalmente, sino a toda hora. Y conoceremos la alegría verdadera y el significado real del éxito, el éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu.