Visita "CAJA DE SUEÑOS"

27 nov. 2008

Mensaje de Jesús.

Aclaración: lo que paso a transcribir es el recuerdo de una sesión que presencié. Voy a procurar ser lo más fiel posible. Me parece que vale la pena rescatar un poco de ese mensaje. Pondré entre paréntesis las explicaciones que sean aplicables.

(Al entrar el "médium" al círculo en el que estábamos en la sala de la casa de una amiga muy linda, mi amiga lo saludó sin decir su nombre y le dijo que habíamos dos personas nuevas).

"No vengas aquí por otro, tú preocúpate por ti. Deja que ella se ocupe de ella y tú ocúpate de lo tuyo. Estás aquí por tí y por tus propias razones".

(Esto fue en respuesta a lo que yo le dije mentalmente: "Si tú eres Tú, sabes que yo vengo a pedirte por mi amiga").

"¿El Señor es mi Pastor, nada me falta? Jajaja... ¿es así, verdad? Entonces es que el Señor es un ser exterior a tí mismo y como tal te tiene que abrigar y proteger... Pues no, el Señor a quien tú llamas Dios y yo llamo mi Padre está en tí, tú vives en Él y si nada te falta es porque Su voluntad y la suya son la misma... entonces no es que Él te cuide desde fuera, sino que tú y Él son lo mismo y por eso nada te falta".

(Esto lo sentí también dirigido a mí, porque siempre repito ese versículo en mis oraciones).

(Se acercó a la dueña de casa) "¿Por qué dices que hay dos personas nuevas? Aquí no hay nadie nuevo, todos somos viejos conocidos."

(Interrumpí yo, incrédula y juguetona -pido disculpas a quienes creen ciegamente en estas canalizaciones, yo soy muy primaria y me cuesta creer- y le dije "¿Me conoces a mi? Porque yo a ti no te conozco").

"Sí te conozco y tú me conoces y ya verás luego por qué te lo digo".

Luego prosiguió con la enseñanza de que Dios y nosotros somos Uno. Que cada uno de nosotros somos energía divina y poseemos el poder de crear nuestras vidas. Empezó a juguetear con el "lo quieres tú?" y sólo proseguía cuando alguien le decía "sí quiero". Esto lo entendí como que cuando realmente queremos algo bueno para nosotros mismos, no debemos decir "si Dios quiere", sino que eso bueno que queremos para nosotros es ya una expresión de la voluntad de Dios que vive en nosotros: en este caso Su Voluntad es la nuestra. Y si lo expresamos con convicción, esa voluntad divina/nuestra se vuelve realidad.

(Esto podría ocasionar una discusión filosófica interminable con quienes dicen que Dios y nosotros estamos separados y que esa es la razón de que "pequemos": nos apartamos de la voluntad de Dios. Yo lo que creo y entendí es que no existe pecado sino simplemente la pena de elegir una cosa que no es buena para nosotros mismos y que sabemos que no lo es -nuestra voluntad no lo elige- pero lo hacemos igual, y eso que otros llaman "pecado" viene en realidad a ser triste y destructivo para nosotros mismos porque es algo que nosotros ni lo queríamos. Por eso cuando hacemos algo o tomamos una opción hay que preguntarnos siempre "¿lo quiero yo?". Porque cuando hacemos cosas porque otros lo quieren, o porque otros lo dicen, o porque otros lo hacen... si nosotros no "lo queremos" de verdad, entonces... nos estamos traicionando).

"Tú dices que Dios es tu Padre, ¿verdad?"
(Y todos empezamos a decir que sí), hasta que una niña que estaba allí presente le dijo... "¿Pero cómo va a ser que Dios es mi padre si Dios y yo somos uno solo?").

Y en ese momento el Médium hizo una reverencia ante la niña y se volteó y nos dijo "¿y luego se preguntaban por qué los quería cerca? Si vieran el mundo como lo ven los niños, todo sería más simple. ¿Han oído lo que ha dicho esta pequeña Maestra?" E hizo que la niña lo repita. Y añadió "Dios no sólo es Padre, Dios somos cada uno de nosotros, yo y todos los Maestros, y cada uno de ustedes. Ustedes son de esencia divina, Dios no está fuera sino dentro. Veneren al Dios que está en ustedes. A veces ustedes escuchan "recibe a Dios en tu corazón", ustedes lo que deben hacer es decir "sí, lo recibo, porque vive en mi, y vive en ti, yo reconozco al Dios que hay en ti, reconócelo tú", pero díganlo mentalmente y sonriendo, no sea que el otro se enoje, jajaja"

(Fue muy simpático porque se reía mucho con nosotros. Hubo una parte en donde quise seguir su razonamiento y me mareé. Entonces me dijo).

"No te has mareado, al principio, cuando visualizaste el final del camino estabas en lo cierto, pero luego te perdiste en los puntos pequeños y ahí fue cuando te confundiste. ¿Por qué te quedas en los palos del camino cuando ya viste el final. No te distraigas de la meta y sigue".

(Y desde ahí me empezó a tomar el pelo porque a decir verdad yo me distraía mucho en mis pensamientos y cada vez que me distraía -el médium no tenía modo de saberlo por mi mirada perdida porque estaba oscuro y no podía ver, y además tenía los ojos cerrados- se acercaba a mi y me decía algo y decía "esto es para que no te distraigas". Sus llamadas de atención más comunes eran bromas que hacía).

En un momento me sentí envalentonada y le dije "¿te puedo preguntar algo?". Y me dijo "sólo si tú quieres". Le dije "sí, quiero". Y fui breve y le hablé casi en lenguaje encriptado: "¿Qué pasó esa vez cuando tuve 17 años?" Y nada más. Él empezó a hacer chistes, a hacer como que iba a un archivador, revisaba los libros y sacaba los papeles. En ese momento yo pensé "es un estafador, si supiera la respuesta la diría y no haría tanta alharaca para ganar tiempo". En eso estaba cuando dijo...

"Yo sé la respuesta, estas bromas que hago son para que tú estés lista para oírla, para que te relajes ¿está bien? Bueno, en ese momento tú pensaste que te ibas a unir a mí, pero te equivocaste. Yo te tomé de la mano y te guié hasta este momento, a este ahora en donde tú y yo finalmente nos hemos encontrado y para siempre. Hoy es el día en el que nos unimos."

(Se me cayeron las lágrimas de los ojos porque esa ERA la respuesta adecuada).

"Ustedes dicen que los Maestros no tenemos emociones, entonces ¿por qué estoy llorando?"

La gente se quedó un poco impresionada. Y entonces prosiguió.

"Estoy llorando porque estoy reflejando la emoción que ella está sintiendo ahora".

(Y yo en medio del llanto y después de la respuesta seguía incrédula y dije "¡cómo voy a saber si llora si está oscuro y yo no veo nada!"...)

El médium se acercó, pasó un dedo en su rostro y me puso su lágrima en mi mejilla y me dijo algo así como "toma, para que veas y te acuerdes de este día".

(Mi amiga que estaba allí un poco conmocionada por lo que pasaba me dice que ella sí veía las lágrimas en la cara del chico...).

El Maestro insistió en sus enseñanzas sobre la identificación con la voluntad divina, pero no de un modo desagradable, sino que cada vez que queremos algo que sabemos que es bueno para nosotros, que estemos seguros que esa es la voluntad divina, porque es nuestra voluntad y Dios vive en nosotros.

De inmediato lo identifiqué con todas las enseñanzas sobre la Ley de la Atracción y le encontré mucho sentido: nos estaba instando a tomar las riendas y crear nuestra realidad tal como realmente queremos que sea.

Y además a que no pensemos que Dios es un ser exterior con una voluntad diferente que nos mueve como a sus títeres, sino que somos parte de Dios, co- creando día a día las experiencias.

A mi especialmente me fue útil el saber que no me debo distraer en los puntitos del camino, sino en el fin: desde ese día intento crear mis experiencias desde el punto de vista de la finalidad que pretendo, y dejar los detalles para la energía creadora del Universo.

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